Un poco de Historia

La familia Mangiola Cestarelli, proviene de Porto San Giorgio en el mar Adriático, Italia, Provincia de Ascoli, siendo una de las primeras familias de inmigrantes llegadas a radicarse en la zona de San Antonio y el Litoral Central.
Los Mangiola son una familia de hombres de mar. De abuelos a nietos se heredaba el respeto y amor por el mar. Muchos recorrieron el mar a bordo de barcos de carga, llegando a lugares tan lejanos como Diferentes países de Europa, Asia, África y Oceanía.
El primer Mangiola en llegar a tierras chilenas fue Vicente Mangiola Sullini, que buscando nuevos rumbos para su vida cerca del mar, pero en tierra firme para poder formar una familia, arriba a Valparaíso en 1891, años convulsionados con la Revolución de Balmaceda.
Los primeros años de Don Vicente son difíciles, problemas con el idioma, recursos escasos, la lejanía de su familia, pero en base a esfuerzo y espíritu emprendedor logra sobrellevar esos años. Y así, en 1893 logra instalar en Las Cruces, Provincia de San Antonio, V región su negocio. Casado ya con su primera esposa doña Elvira Guilucci, nace su primer hijo, Vicente. En 1902 a la muerte de su esposa se traslada a San Antonio y establece una especie de Pulpería en calle Centenario esquina de Alberto Barros, allí se vendía de todo: herramientas, comestibles, licores, materiales de construcción, remedios, etc. De sol a sol, tras el mesón va trabajando y haciendo crecer su negocio, no hay sábado inglés ni vacaciones, sino el trabajar y trabajar; el viajar a Melipilla en coches de posta para allí tomar el tren a Santiago para comprar mercaderías para su negocio, de regreso en carreta de bueyes con las mercaderías para comerciar. Una vida dura de esfuerzo y tesón templa el genio marinero de Vicente.
En 1906 el terremoto le bota el negocio, le desploma la casa, pero de la adversidad surgen los bríos para reconstruir. En 1908 vuelve a Italia; algo le falta: una nueva esposa. Allá se casa con Josefina Cestarelli y juntos retornan a San Antonio para criar lo que sería su familia definitiva.
La pulpería de calle Centenario y Alberto Barros y la vieja casona comienzan a recibir los hijos de su segundo matrimonio que sumarían seis: Adelina, Dilla, Mario, Veglia, Pedro y Santiago. Hombre de gustos sencillo, trabaja con esfuerzo para incrementar sus negocios. Como buen marino era un gran lector y así mismo amaba su mar y respetaba a sus hombres. Por ello siempre se preocupo de los humildes del mar: los pescadores. A su muerte donó dinero para salas en los hospitales de San Antonio y Porto San Giorgio en Italia.
En 1921 expropian la esquina de su negocio y hogar, por ello se cambia de calle a Blanco Encalada, donde continua su vida y la crianza de su familia.
Había llegado a San Antonio cuando había solo 17 casas y la avenida Centenario era una quebrada. La vida de Vicente Mangiola transcurrió, con tranquilidad hasta su muerte en 1935, fecha en que la familia se hace cargo de todos sus bienes.

Luego de la muerte del patriarca su hijo Pedro Mangiola Cestarelli se hace cargo del negocio que fundo su padre en 1902; a la edad de 14 años Don Pedro toma las riendas del negocio y se hace cargo de su madre y familia. Hombre esforzado y trabajador de espíritu constante estuvo detrás de un mesón atendiendo público hasta su muerte; el comercio era para él lo que fue el mar para sus ancestros.
Pero no solo el comercio ocupo a Don Pedro, fue voluntario de la 2ª Compañía de Bomberos de San Antonio, por mucho tiempo realizo esta noble labor incluso estuvo en el gran incendio de Valparaíso la noche de año nuevo por allá a finales de la década de los 40, también fue un gran cazador y pescador dedicando gran parte de su tiempo libre a la pesca que era la actividad que siempre le apasiono y la cual logro conocer en gran forma.
Los embates de la naturaleza que afectaron a San Antonio nunca pudieron doblegarlo, uno de los cuales un terremoto en 1971 destruyo completamente su negocio y su casa en calle Centenario sin lograr debilitar su afán de servir a la comunidad mediante el comercio detallista.
Tampoco el pasar de los años ni el cansancio lo alejaron nunca de su querido negocio en el que se mantuvo hasta su muerte en octubre de 1992 a la edad de 72 años, una rápida y fulminante enfermedad logra alejarlo para siempre de la actividad que desempeño siempre con verdadera pasión.
Hoy en día, sus hijos continúan con la tradición familiar. Por el tradicional local han pasado sus hijos Enzo, Carlos y Carmen. En la actualidad el local ha vuelto a funcionar en su lugar original de avenida Centenario después de permanecer durante 32 años en el pequeño local de calle Blanco Encalada. En los últimos años una nueva generación se ha incorporado al negocio familiar, el nieto mayor de Don Pedro, Ennio ha desarrollado esa verdadera pasión familiar que es el comercio detallista, y al igual que su abuelo a nacido con esa pasión por el mar y la pesca, así mismo como por la caza. Ennio en su afán de expandir el negocio se embarco en un nuevo reto como es la apertura en 2006 de un nuevo local en Santiago.
Esta es la historia de la familia Mangiola la cual por cuatro generaciones ha desarrollado una verdadera pasión por el comercio y el servicio a la comunidad y provincia de San Antonio y Santiago, desde 1902.


Armería Mangiola
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Chile